Mostrando entradas con la etiqueta boston. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta boston. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de septiembre de 2010

Las cosas empiezan a cambiar... en Massachusets

En un colegio privado estadounidense una profesora es despedida tras una semana de curso. El motivo es que la profesora, orientadora de alumnos y profesora de educación física, se ha casado con su pareja este verano, otra mujer.

El caso es que el colegio, Cathedral High, es un colegio católico. Y los profesores cuando entran a dar clases en ese colegio se compromenten a mantener y respetar los valores católicos por los que se rige la escuela y a ser modelo de ellos. Christine Judd, al casarse con otra mujer, rompió ese acuerdo, siendo por ello despedida.

Hasta aquí es una cosa normal. Es más, creo que el colegio está en su derecho de prescindir de un trabajador siempre que la justificación sea legal, y en un país como EE.UU. donde el despido es libre y no se indemniza, pues supongo que un motivo así es válido.

¿Dónde está el problema entonces? En que Christine trabaja rodeada de otros profesores que son, por ejemplo, divorciados. Otros usan anticonceptivos. E incluso hay, como en todos los institutos norteamericanos, alumnas que se quedan embarazadas y van a clase y no son expulsadas. Y ahí, amigos, es donde entra la discriminación.

Si la política del centro es la que es, que se aplique con todo rigor. Lo que no vale es aplicar excepciones voluntarias y exquisitas a las normas católicas. Aquí en España, por lo menos, los curas son coherentes y les niegan la comunión a los divorciados. Allí al parecer hay pecados y pecadillos.

Mientras, algunos estudiantes se han manifestado en contra de la expulsión de su profesora.

- "Si vamos a predicar la tolerancia, necesitamos practicarla. Y creo que esos dogmas anticuados no nos lo permiten. Simplemente creemos que es momento de que la iglesia evolucione".

A la salida de misa, algunos feligreses comentaban la decisión de la diócesis:

- "Los oigo gritar y los comprendo perfectamente. ¿Quiénes somos nosotros para juzgar? Esa es una de las ideas principales en las que creemos en la iglesia: no nos corresponde a nosotros juzgar a nadie, porque Dios Todopoderoso es el encargado de hacerlo"

Claro, que esto ha ocurrido en Springfield, Massachussets. Cuando yo estuve allí me llamaron la atención las pancartas de las iglesias en las cuales daban la bienvenida a las parejas del mismo sexo.

Fuente: Noticia original

miércoles, 27 de agosto de 2008

Viaje a Nueva York: Boston y la Revolución

Viernes 13 de junio

¡Qué bonito es Boston! Por la mañana, Adri y Pablo se van a ver el "barrio japonés", mientras que Carlos, David y yo nos vamos a ver el parque central de Boston (Boston Common), donde disfrutamos de una exquisita tarta de arándanos. Como no teníamos cuchillo para cortarla, la imaginación se impuso y terminamos cortándola con un blíster de ibuprofeno que Carlos tenía.


Más tarde nos reunimos con Adri y Pablo y nos dimos un garbeo por la ciudad. Cabe destacar que por entonces estábamos a una semana del Gay Pride de Boston. La ciudad entera estaba engalanada con banderas multicolor. Y lo que es mejor: las iglesias también. En esta foto podemos ver el eslógan: "Got Pride? Get blessed!" (¿Estás orgulloso? ¡Ven a bendecirte!).


En el estado de Massachussets, las bodas entre personas del mismo sexo están reconocidas, y tiene fama de ser una ciudad muy progresista en ese sentido. Y eso se nota en las iglesias, porque como sabéis la mayoría de los cristianos estadounidenses son de algún tipo de iglesia protestante. Y esas iglesias se configuran en comunidades, que son muy autónomas en su interpretación de la Fe. Y en Boston, la mayor parte de estas iglesias miran con buenos ojos a los homosexuales e incluso bendicen sus uniones. En esta otra foto vemos una badera gay y la frase que lo resume todo: "All welcome" (Todos bienvenidos).


Tras ver el ayuntamiento, que es tirando a feúcho, nos llegamos por Faneuil Hall Marketplace, que es una zona peatonal con puesto de mercadillo y... "El Café de Sam", una sucursal de la tienda oficial de Cheers. Allí me hago una foto con Norm y Carla.


Vemos un poco la zona más "colonial" de Boston y vemos la "ruta de la revolución", un conjunto de recorridos y establecimientos que conmemoran la Guerra de la Independencia, que empezó aquí mismo. Tras el Boston Tea Party, el cuartel general de los ideólogos de la revolución se estableció en una pintoresca tabera: El Dragón Verde.


Volvemos a callejear en dirección al Little Italy de Boston, que se encuentra al otro lado del puente Charlestown. La verdad es que tiene más "Italy" que el del NY, o por lo menos eso me parece a mí. Cruzamos un parquecito frente a la estatua de Paul Revere, que fue una especie de "correo" de mensajería de el bando independentista en la Guerra de la Independencia.


Tras esto descansamos en un parque frente al puerto (tomando un café con una tarta de queso) y nos movemos al estadio de los Celtics, momento en el cual mis pobres pies se rinden y me cojo el metro al albergue para echarme una siesta.


Llega la noche y nos cenamos una de esas pizzas que tanto nos han gustado (una de albóndigas y otra de salchicha). Luego nos vamos de juerga loca por Boston. Dimos con una especie de discoteca y allí estuvimos hasta no muy tarde. Cansados pero contentos nos volvemos al alberbgue (Adri, Pablo y yo en taxi; David y Carlos prefieren dar un paseo).

jueves, 14 de agosto de 2008

Viaje a Nueva York: Donde todo el mundo sabe cómo te llamas

Jueves 12 de junio

Como el Shuttle Bus no nos venía bien, quedamos en que cuatro de nosotros irían al aeropuerto en taxi a primera hora (buscando un taxi grande donde cupieran las maletas). Como Adri y yo dejamos una maleta en la consigna y nos llevamos la otra, pues uno de los dos era candidato a quedarse en el albergue, de modo que me quedé yo roncando como un bendito mientras esta gente llevaba el equipaje al aeropuerto. Tampoco es que me quedase mucho más, pero sí que gané una horita de sueño que me vino divinamente. Revisé la habitación y le hice una foto (para que veáis dónde estábamos metidos):

Cogí la maleta que me correspondía, hice "check out" y me fui para el metro en dirección a Penn Station. Tampoco había puesto hasta ahora fotos del metro de NY, que está un poco hecho polvo.

Sí, muchos me habéis dicho que no hago más que quejarme. Pero conste que no digo esto como "Oh Dios mío, que asco de metro" ni nada por el estilo. Es simplemente que me llamó la atención, porque nuestra red de metro viene a ser como la de NY y está mejor cuidada.


Pese a todo lo que he podido decir de esta semana en NY, es un ciudad que me ha cautivado. Es increíble, de verdad. No es sólo lo que tiene, la proporción y exageración... es la combinación de todo. Aquellos que no hayáis ido, no sé a qué esperáis. A ahorrar se ha dicho, y "vente pa niuyor, Pepe".

El tren lo cogemos sin que nos sobre el tiempo y disfrutamos de un recorrido por un paisaje precioso. Boston está al noreste de NY, atravesando Connecticut y creo que Rhode Island hasta el estado de Massachusetts. Durante el recorrido pudimos ver paisajes de cuadro como los de esta foto:

Una vez en Boston, cogemos el metro hacia el albergue, donde nos encontramos con una habitación espaciosa y cómoda, aunque sin baño integrado. Aliviados por las dimensiones y por la temperatura, que por fin es no sólo soportable sino que incluso agradable, nos agenciamos mapas de la ciudad y vamos a Fenway Park a ver el estadio de los Red Sox, no sin antes hacer una comida en un sitio especializado en bocadillos tipo "submarino". Allí tenemos el placer de tomar uno de los favoritos de Joey: un bocadillo de albóndigas.

El estadio mola, y más porque coincidimos en un día de partido. En un momento dado estamos tentados de comprarle entradas a un reventa, pero desechamos la idea pronto ya que ninguno de nosotros tiene ni idea de béisbol y sería más por lo anecdótico que otra cosa. Eso sí, lo que nos dijo la camarera de NY parece cierto, ya que hay un montón de gente viendo el partido.

Tras ver el estadio, nos dirigimos hacia las calles comerciales de Boston. Allí vemos que Boston es una ciudad muy, pero que muy bonita. Y muy pìja... Las calles tienen un aspecto de gente con pasta, un poco como el Barrio de Salamanca de Madrid, pero con más glamour.


Las casas, además, tienen todas la estructura Upstairs-Downstairs que tanto le emociona a David, que no puede resistir interpretarnos el "Gracias por venir" de Lina Morgan por una parte, y la típica escena de "despedida en la puerta-no sé si invitarte a pasar" de las películas americanas por otra.

Llegamos finalmente a uno de los lugares que más ganas tenía de visitar de Boston: ¡Cheers! Donde todo el mundo sabe tu nombre. Aquí está el bar original de la famosa serie. Nos hicimos, por supuesto, las fotos de rigor. No nos quedamos a comer porque era tirando a caro. Es lo que tienen estos sitios, claro... pero me hizo mucha ilusión.

Cruzamos el parque Charlie (que da nombre a un montón de cosas en la ciudad, entre ellas a unas tarjetas de transporte llamadas Charliecards) en dirección al albergue y allí nos echamos un rato hasta que Adri y yo decidimos que queremos salir un rato, así que nos fuimos a un bar en el que había muy poca gente y del que terminamos un poco aburridos. Estos bostonianos no parece que salgan mucho... aunque claro: es jueves. Cabe destacar la pinta que tiene el Parque de la Iglesia de Cristo Científico, que es una iglesia peculiar norteamericana con sede aquí en Boston y que creen entre otras cosas en el poder de sanación del hombre a través de la oración. El caso es que el parque es una delicia, con una especie de piscina en la que puedes ver las luces reflejadas. Muy bonito.

Llegó la hora de dormir (tras un bocata en una tienda tipo "deli") y duermo como hacía mucho que no dormía. ZZZZZzzzzzzzzzZZZZZ