miércoles, 25 de junio de 2008

Viaje a Nueva York: Primeras Impresiones

Miércoles 4 de Junio

Nos reunimos en la T4 para facturar. Somos Adri, David, Pablo, Carlos, Toni... y yo. Hay muchos nervios. ¿Será verdad? ¿Tío, de verdad nos vamos a Nueva York?

Contra todo pronóstico, no hemos pitado en el control del aeropuerto. Bueno, Adri sí, como siempre... Dos maletas grandecitas: 50 euros; Billetes de avión: 600 euros ida y vuelta. Desayunar con tus compañeros de viaje apostando cuántas fotos vamos a hacer en total entre los seis, no tiene precio... bueno sí: 14 euros un bocatín y un café. Juer con las tiendas el aeropuerto...

Ya en el avión me pregunto: ¿Por qué cuando crees que llevas una eternidad resulta que sólo han pasado un par de horas? Yo estoy nerviosete y ansioso, y el hecho de que el maleducado de delante haya bajado el respaldo a tope sin siquiera preguntar si molesta no está contribuyendo nada. Me resulta inevitable el pensar... "El vuelo dura 8 horas, de modo que si ya han pasado 2, llevamos un 25%, luego queda un 75% de vuelo..." Allí en el avión rellenamos un impreso azul de aduanas (No, no llevamos más de 10.000 dólares encima. ¿Cree realmente que estaría viajando en turista aguantando al subnormal de delante si llevase ese pastizal?)

Cabe señalar el "momento teniente" de una azafata a la que pregunté que si donde decía "Aeropuerto" debía poner JFK... y ella me pregunta: "¿Suráfrica?". Es lo que tiene el personal de Iberia que no se acogió a las ventajas de la prejubilación.

Pasamos el control de inmigración tan campantemente. Tanto miedo con aquello de "tenlo todo preparado porque te preguntan que a dónde vas, que dónde te hospedas, que si en qué fecha tienes la vuelta..." para luego que no me hagan ni fruto caso. No es que me queje, claro, pero decepciona un poco.

Al llegar al albergue, ocurre el DRAMA. Es una puta mierda de sitio. Tomad nota, queridos lectores, porque es la clase de sitio donde uno no querría estar NUNCA. El infierno debe parecerse un poco al "Jazz on the Town", en la esquina de la 2ª avenida con la calle 14. Además, habíamos reservado una habitación de 6 y la tiparraca de la recepción me dice que vamos a dormir separados. O sea, que a Carlos y David (que era a los que menos les importaba... ¡Gracias Chicos!) les toca dormir en una habitación con 4 extraños y a nosotros nos toca compartirla con otros dos. Esta situación se prolongaría como mínimo hasta el viernes, salvo que convenzamos a los extraños que se cambien de cama.



Cenamos en Grimaldi's, que es una pizzería famosísima que está casi debajo del puente de Brooklin. Eso sí, vamos por la calle con una lluvia que me pone de mala leche porque no hemos llevamos paraguas. Mientras que Carlos, David, Pablo y Toni deciden caminarse el Puente de Brooklin de vuelta a Manhattan, Adri y yo nos cogemos un taxi directamente. Me estoy empapando y no me apetece nada lo de cruzar andando el puente, que si vuelve a llover no tienes dónde huir...

1 comentario:

Carlos dijo...

jajajaj seguiremos las impresiones... yo escribí aquel resumen en Word y ya... ahora a publicar fotitos en el flog!