viernes, 12 de septiembre de 2008

Viaje a Nueva York: Buffalo y las Cataratas del Niágara

Sábado 14 de junio

Madrugamos y cogemos el metro hacia el aeropuerto, y allí un vuelo hacia Buffalo. Una vez allí nos damos cuenta de que hemos perdido el autobús que llevaba al centro y no pasa otro hasta dentro de unas dos horas, de modo que nos cogemos un taxi, que nos lleva hasta la calle de al lado del albergue (porque la propia calle es peatonal y no puede pasar). Dejamos nuestras cosas (aún no podemos subir a la habitación) y nos vamos corriendo a coger un autobús a las Cataratas. En la calle del albergue, que es la Main Street, no hay nadie y los negocios no están abiertos. Lo achacamos a que es sábado por la mañana...

En la parada de autobús (a la que llegamos asfixiados porque pensábamos que lo perdíamos) se dirigió a nosotros una señora. Nos dijo que cada vez que ella había estado en un lugar desconocido con un mapa o un horario de autobuses en la mano, alguien se le había acercado para preguntarle si necesitaba ayuda; y eso era lo que estaba haciendo ella. Nos explicó que los autobuses de Buffalo se retrasaban como norma, y nos recomendó el lado canadiense de las cataratas.

El recorrido en el autobús fue como una neblina surrealista (aunque nada comparado con el viaje de vuelta) en la que a un tipo negro con pinta de expresidiario se le caía la cabeza en mi hombre, y otro tipo con menos dientes que mi abuela hablaba no sé si con uno de los pasajeros o consigo mismo, pero a un volumen brutal y gesticulando mucho. Durante el trayecto pasamos por la zona más deprimida económicamente del estado de Nueva York. Mi recomendación: coged el alojamiento directamente en el complejo Niagara Falls, que es la zona turística.

Llegamos a Niágara y hacemos una especie de desayuno tardío o comida temprana en un sitio de hamburguesas y vamos en dirección al Puente del Arco Iris (Rainbow Bridge). No, no lleva a Oz ni a Narnia, sino a ese peculiar país que es Canadá. Pasamos el control sin ningún problema, nos ponen el sello canadiense en el pasaporte y cruzamos con unas vistas tremendas. A prori puede parecer decepcionante, ya que las cataratas se ven desde muy lejos y parecen como de los Pin y Pon, pero luego las veríamos de cerca... muy de cerca.

Hacemos la cola y subimos al Lady of the Mist (La Dama de la Bruma), uno de los barcos turísticos que acercan a las cataratas. Nos dan una especie de chubasquero azul bajo el cual, con transpiración cero, Carlos y yo empezamos a desfallecer. Y no sé para qué, porque al final terminé empapado. Eso sí: ¡mereció la pena! Si váis a Niágara hay que llevar camisetas de respuesto (y pantalones si se puede). La sensación de estar a escasos metros de la caída de agua es realmente impresionante. Cuando volvemos al embarcadero nos cruzamos con otro barco que empieza el recorrido y les saludamos al más puro estilo pre-escolar, pero riendo entre dientes: "No sabéis lo que os espera... con lo sequitos que estáis..."

Nos quedamos en la zona canadiense un rato más y luego volvemos a suelo estadounidense. Curiosamente, para volver a los Estados Unidos tienes que pasar un torno y pagar 50 centavos de dólar (vale tanto la moneda canadiense como la estadounidense). Esto nos indigna un poco, pero no dejamos que nos afecte demasiado y cambiamos la protección de la Reina Isabel II por la del Tío Sam.


Tras un descanso para Pablo y para mí (y una visita al lado estadounidense de las cataratas por parte de Adri, Carlos y David) nos vamos al autobús de vuelta a Buffalo. Y menudo viajecito. El autobús era como un freak-show ambulante, con gente fea y desagradable. Es más, en algún momento se nos debió de notar la pluma porque los freaks del asiento de atrás empezaron a cuchichear y a mirar sin disimular su asco. Y yo temiendo por mi integridad y viéndome perseguido con biblias, picas y antorchas.

A la vuelta a Buffalo volvemos a pasar por Main Street, que sigue tan desierta como antes. Es más: pasamos por un centro comercial que estaba abierto pero con todas sus tiendas cerradas. Momento pánico. Llegamos a pensar que estamos en un videojuego tipo "Resident Evil" y que los zombies (que seguramente se parecerían a nuestros compañeros de viaje en el autobús) saldrían de la siguiente esquina. Al final encontramos un Friday's y nos refugiamos allí, amparados por una de esas camareras súper-simpáticas: "Good evening, my name is Lucy and I will be waiting on you, guys".
video

Por la noche, tras armarnos de valor, Pablo, David y yo salimos por el pueblo fantasma en busca de un lugar donde tomarnos algo. Pues bien, en contra de todo pronóstico... ¡Buffalo tiene una marcha increíble! Toda la gente que no pudimos ver de día sale de noche (¿de sus ataúdes?) y Buffalo revive. El rollito que llevan me recuerda un poco a "la Jenny y la Sheila en el polígono de Polvoranca", con canis incluídos en coches tuneados. Pero incluso había un par de bares de ambiente. Animados por un camerero monísimo y descamisado pudimos decir "¡casa!" en la barra de un bar y tomarnos un "Sex on the Beach". Por cierto, que en Buffalo (que debe de ser el equivalente a Cuenca o Segovia, para entendernos) ¡tiene un grupo que hace el Rocky Horror Picture Show! En cuanto los Dramakuin vuelvan con la próxima temporada en Madrid se lo cuento...

Mientras, Adri y Carlos se quedan en el albergue con un conjunto variopinto de personajes que parecen sacados de una canción de María Ostiz. Espantados, se refugian en la habitación en menos de lo que se tarda en decir "Kumbayá, Señor". Por cierto que la habitación es muy grande y espaciosa, y la tipa de la recepción no nos cobra al final todo el suplemento por cogerla para nosotros solos.


Y tras esto, a mimir, que al día siguiente tenemos el viaje de regreso.

3 comentarios:

Carlos dijo...

En serio, aún me parto recordando algunas cosas de Buffalo, y sobre todo con el vídeo (ya dijimos que nos reiríamos con el paso del tiempo, ya).

avit dijo...

cómo mola que alguien se moleste en escribir el viaje, leyéndote me he acordado de cantidad de cosas!!!

he subido este fantástico vídeo a youtube también, espero que no te importe

bexiiiitos!

DRAMAKUIN dijo...

Olé por los de Buffalo y su Rocky!

Menudo viaje, amigo, no os han faltado no los labios para daros la bienvenida allá por aquellas tierras


Besos con carmín de parte de dramakuin