martes, 25 de noviembre de 2008

Sobre los crucifijos en las aulas

Otra vez con la Iglesia hemos topado. Y con ella topamos también con los ultracentro: el Partido Popular.

Según una sentencia de un juzgado de Valladolid, los crucifijos del colegio público Macías Picavea deben retirarse de los espacios comunes. Según el juez, estos símbolos religiosos vulneran los derechos fundamentales de libertad de conciencia e igualdad. Y esto pasa en Valladolid, ni más ni menos. Para que luego digan de la fama.
Por supuesto, la Conferencia Episcopal no ha dudado en calificar esta iniciativa de laicismo radical y el PP dice que los crucifijos no molestan a nadie. Pues le comunico, señora de Cospedal, que a mí me molestan. Y no es por aversión vampírica ni nada de eso, sino porque en un estado moderno en el que la enseñanza se centra en los conocimientos y en las normas de convivencia, los símbolos religiosos sobran.

Me molestan los símbolos porque con ellos vienen la enseñanzas religiosas. Me molesta que presida la pizarra el símbolo de la intolerancia. La Conferencia Episcopal se ampara en ese símbolo; y claro, yo no puedo más que hacer la asociación inversa: del crucifijo a la CE. Y me da repelús que la doctrina de esa secta se transmita en los espacios públicos de educación.

¿Por qué soy tan radical? Pues mira, el propio cardenal arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, se retrata denunciando que la decisión del juez expresa una enfermedad social , un acto de cristofobia[sic] que se suma al aborto, la eutanasia y la experimentación sobre los embriones. Tócate los cojones, Mariloles. O sea, que porque yo no quiera que le enseñen a los niños a rezar el "Jesusito de mi vida..." en la escuela pública estoy haciendo un acto de cristofobia. Y encima mezcla churras con merinas con el aborto, la eutanasia y la experimentación con células madre.


Montse (por "Monseñor"): Deja el vino de misa, que te está sentando mal. La escuela no debería ser el lugar donde enseñar religión... pero en base a mi tolerancia yo lo permitiría, siempre que se impartiese fuera del horario escolar. Y desde luego, intentar curar enfermedades y disponer del propio cuerpo y de la propia vida no me parecen actos tan malvados y abyectos. El cardenal Cañizares continua diciendo que "las mayorías parlamentarias están creando derechos de forma artificial como el matrimonio entre personas del mismo sexo, el aborto o la eutanasia. La plaga del divorcio y el matrimonio homosexual quitan a la familia su forma natural".

Nos ha jodido mayo con no llover a tiempo. Señor Cañizares, igual usted no se ha enterado pero por si acaso, permítame recordarle que las leyes las hace democrácticamente un parlamento, no ustedes. El parlamento español aprovó la reforma de código civil para extender el derecho al matrimonio a personas del mismo sexo. ¿No les gusta? Están en su derecho. Ahora, no me diga que esa extensión de derechos es artifical porque no lo es. Es de lo más legal. Y como siempre, he de añadir: No se apropien del concepto de familia. No todas las familias piensan como ustedes, gracias a Dios.


En fin, que en las paredes de los colegios públicos y concertados no debería aparecer ningún símbolo religioso. Llegado el momento, podría pasar si además del crucifijo incluyésemos la media luna, la estrella de David, el Ying y el Yang, y unas estampitas de Odín, Thor, Zoroastro, Mitra... ¡Ah! Y una estatuilla de Buda y un incensiario shintoísta.

Manda cojones.

1 comentario:

Oso dijo...

¡Buena la has hecho, Kenny! Ahora los hinduistas, que tienen varias decenas de deidades van a protestar porque no mencionaste ninguno de sus símbolos. ¡A ver, a ver! Yo me pido Ganesha, Vishnu (en sus distintas representaciones como Matsya, Kurma, Varaha, Parasurama, Rama, Krishna, Kalki, etc) y Lakshmi (otras tantas) jejeje.